El campus de Ourense puso este viernes la mirada en el espacio. La Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio y la delegación gallega de Ellas Vuelan Alto reunieron voces del ámbito científico, empresarial y tecnológico en una mesa redonda que, más allá del título, Retos espaciales desde la innovación y la ciencia, dejó una idea clara: el sector se juega su futuro tanto en la tecnología como en la capacidad de sumar talento diverso.
La jornada abrió con una llamada a la relevancia del momento actual. Silvia Vela, responsable de la delegación gallega de EVA, puso el foco en la oportunidad que supone participar en un ámbito cada vez más competitivo. A continuación, la presidenta de ONU Mujeres España, Eva Castro, introdujo una de las claves que atravesó todo el encuentro: «no hay innovación sin igualdad ni futuro más sostenible sin justicia», subrayó, reivindicando el papel de las mujeres también en la industria espacial.
Con la moderación de Nieves Lorenzo, directora de la escuela ourensana, el debate buscó acercar el sector al alumnado y a las entidades presentes, pero también situar a Galicia y España en un mapa global cada vez más exigente. Así, Lorenzo incidió en el «desarrollo espectacular» de la aeronáutica y puso como ejemplo el inminente lanzamiento de la misión Artemis II, previsto para el 1 de abril, que, según señaló, marcará «un antes y un después» en la carrera espacial, también por el hecho de incorporar una mujer astronauta.
La mesa sirvió así para cruzar perspectivas desde la universidad hasta la empresa, pasando por los centros tecnológicos. Entre los participantes estuvieron Isabel Pérez, de la Universidad Politécnica de Madrid; Yanina Hallak, de la firma gallega UARX Space; Isabel Burdon, del centro tecnológico Gradiant; y Daniel Franco, responsable de innovación en Airbus.
Más allá de los retos técnicos, también se puso el acento en el papel que juega la formación en este ecosistema. Fue ahí donde brilló el campus ourensano al ser señalada la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio como una pieza clave en la creación de «talento que en el futuro trabajará en este sector y contribuirá a su desarrollo», mientras aún están en expansión.
Entre los grandes desafíos que se pusieron encima de la mesa, la sostenibilidad del espacio ocupó un lugar central. Isabel Pérez advirtió de la creciente saturación de la órbita baja terrestre, un escenario que incrementa el riesgo de colisiones entre satélites y mismo puede tener impacto en la atmósfera por los objetos que reentran en ella. «Hay que tomar medidas a nivel global e implementarlas», señaló, recordando que esas decisiones también tendrán un coste para el desarrollo futuro del sector.
En un contexto así, la idea que sobrevoló la jornada fue la de la cooperación: entre instituciones, empresas y academia, pero también entre personas. Porque, como quedó patente en el campus ourensano, la carrera espacial ya no es solo una cuestión de tecnología, sino también de quién y cómo la impulsa.
Fuente: Faro de Vigo